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Resistencia al viento: qué significa la clase de su toldo según la norma UNE-EN 13561

Cuando un toldo se rompe en la Costa del Sol casi nunca es por el sol. Es por una racha de levante con el toldo desplegado y nadie en casa. La norma europea UNE-EN 13561 existe para eso: clasifica los toldos por el viento que soportan y obliga a documentarlo. Este artículo explica qué significa esa clase, qué ensaya y qué no, y cómo usarla para elegir bien.

En resumen

  • La norma UNE-EN 13561 es la norma europea de toldos exteriores; el marcado CE del toldo se apoya en ella.
  • Define tres clases de resistencia al viento: clase 1 (hasta 28 km/h), clase 2 (hasta 38 km/h) y clase 3 (hasta 49 km/h).
  • La clase corresponde al conjunto completo (brazos, perfil, anclaje, tejido y medidas), no a la marca.
  • El dato solo vale con el toldo desplegado y bien anclado; recogido, un cofre aguanta cualquier temporal.
  • En primera línea de costa recomendamos clase 3 o sistemas guiados, y siempre sensor de viento.

Qué es la UNE-EN 13561

Es la norma armonizada europea para toldos exteriores: define requisitos de seguridad, durabilidad y comportamiento frente al viento, y es la base para que el fabricante emita la declaración de prestaciones y coloque el marcado CE. En España la adopta AENOR con el prefijo UNE. Cualquier toldo que se venda legalmente en la Unión Europea debe llevar ese marcado y, con él, una clase de resistencia al viento declarada.

En la práctica, la clase aparece en la documentación del sistema (no siempre en el propio toldo) y se refiere a una combinación concreta: modelo de brazos, longitud de salida, ancho, tipo de tejido y forma de fijación. El mismo brazo puede ser clase 3 con 2,5 metros de salida y clase 2 con 4 metros.

Las tres clases explicadas

Clase 1: hasta 28 km/h (fuerza 4 Beaufort)

Brisa moderada que mueve ramas pequeñas. Es la clase habitual de toldos ligeros, brazos de gran salida y sistemas con mucha superficie de tejido. Válida para patios interiores, fachadas resguardadas y terrazas urbanas sin exposición.

Clase 2: hasta 38 km/h (fuerza 5)

Viento fresco que agita árboles pequeños. Es el mínimo razonable para una terraza urbana en Málaga con exposición moderada, y lo que ofrecen la mayoría de cofres de calidad con salidas de hasta tres metros.

Clase 3: hasta 49 km/h (fuerza 6)

Viento fuerte que silba en los cables. Es la exigencia para primera línea de costa, áticos y zonas de levante o terral. La consiguen los sistemas con brazos reforzados, anclajes calculados y salidas contenidas, o los toldos guiados lateralmente, cuyo tejido va sujeto en carriles y no hace efecto vela.

Qué ensaya la norma y qué no

El ensayo somete al toldo desplegado a una carga equivalente al viento de su clase y comprueba que no sufre deformaciones permanentes ni roturas. No ensaya el anclaje a su fachada concreta: eso lo tiene que calcular el instalador para el material del soporte (hormigón, ladrillo macizo, ladrillo hueco). Un toldo clase 3 anclado con tacos de expansión en ladrillo hueco no es clase 3 en la realidad.

Tampoco cubre las rachas. La clase se refiere a viento sostenido; una racha puntual del doble puede dañar un toldo dentro de su clase. Por eso el sensor de viento es tan importante como la clase: recoge el toldo cuando el viento pasa del umbral que fijemos, normalmente entre 30 y 35 km/h, aunque usted no esté en casa.

Cómo leer la ficha de un toldo

  • Clase de viento para la medida exacta que va a instalar, no la máxima del catálogo.
  • Tipo de brazos: los brazos con cadena o cable interior y muelle reforzado mantienen la tensión con viento.
  • Tejido: una lona acrílica de 300 g/m² tensada aguanta mejor que un poliéster ligero; una microperforada deja pasar parte del viento.
  • Anclaje: número de soportes, distancia entre ellos y sistema de fijación calculado para su soporte.
  • Declaración de prestaciones y marcado CE: si no se los entregan, desconfíe.

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Qué hacemos nosotros en la costa

En primera línea proyectamos sistemas clase 3 o toldos guiados, con tornillería de acero inoxidable A4 y anclaje químico calculado por punto. Instalamos sensor de viento en todos los toldos motorizados, y en los manuales explicamos al cliente que un toldo se recoge antes de salir de casa, no después de la racha. Y documentamos la clase en el presupuesto, para que la decisión sea informada y no una sorpresa en septiembre.

Preguntas habituales

¿Un toldo clase 3 es siempre mejor?

Es más resistente, pero suele implicar menos salida o más soportes. En un patio resguardado puede no compensar. La clase correcta es la que corresponde a la exposición real.

¿El seguro del hogar cubre un toldo roto por el viento?

Muchas pólizas cubren daños por viento a partir de cierta velocidad, pero algunas excluyen toldos desplegados. Un sensor de viento y una instalación documentada ayudan tanto a evitar el daño como a acreditarlo.

¿Y las pérgolas bioclimáticas?

Se rigen por otros criterios: el Código Técnico de la Edificación para cargas de viento y nieve sobre la estructura. No tienen clases 1-2-3, sino un cálculo estructural propio que debe entregarse con el proyecto.

Zona eólica de Málaga y la Costa del Sol

El Código Técnico de la Edificación clasifica el territorio español en zonas eólicas según la velocidad básica del viento. La provincia de Málaga se encuentra en la zona A, la de menor velocidad básica, pero eso describe el viento medio, no los episodios de levante en la costa oriental ni el terral que baja del interior en verano. Por eso en la práctica tratamos la primera línea de playa, los áticos y las urbanizaciones abiertas al mar como zonas de exposición alta, independientemente de la clasificación general.

El grado de exposición también depende de la altura. Un tercer piso rodeado de edificios está protegido; un octavo en esquina recibe el viento acelerado por los propios edificios. En la visita técnica anotamos altura, orientación de la fachada respecto al viento dominante y obstáculos cercanos, y con eso proponemos la clase y el sistema.

Sistemas guiados: la alternativa a los brazos

Cuando la exposición es muy alta, la mejor respuesta no es un brazo más fuerte, sino cambiar de familia. Los toldos verticales con guías laterales tipo zip mantienen el tejido sujeto en carriles por ambos lados, de modo que el viento no lo levanta ni lo hace vibrar. Aguantan vientos muy superiores a los de un toldo de brazos y, además, cierran el lateral contra el sol bajo. Las pérgolas con toldo corredero guiado en perfiles funcionan con el mismo principio en horizontal.

El papel del anclaje

La clase del toldo presupone que está bien anclado. El esfuerzo de arranque de un toldo de tres metros de salida con viento de clase 3 se concentra en los soportes de la pared, y un taco de expansión corriente en ladrillo hueco no lo resiste. Por eso usamos anclaje químico con varilla roscada de acero inoxidable, dimensionado para cada soporte, y añadimos soportes intermedios cuando el ancho lo pide. Documentamos el detalle en el presupuesto, porque es la parte que no se ve y la que más decide.

Qué hacer cuando llega el aviso de viento

La AEMET publica avisos amarillos por rachas de 70 km/h y naranjas por 90 km/h. Ningún toldo desplegado está diseñado para eso. Con aviso activo, el toldo se recoge y se deja recogido aunque no sople todavía; si tiene cofre, la lona y los brazos quedan protegidos dentro. Un sensor de viento hace el trabajo si usted no está, pero el criterio es el mismo: la clase protege frente al viento normal, no frente al temporal anunciado.

Toldo recogido, toldo seguro

Con el cofre cerrado, el conjunto deja de ser un toldo y pasa a ser un perfil de aluminio anclado a la pared: aguanta el mismo viento que la fachada. Por eso el hábito más importante en la costa no es elegir una clase u otra, sino recoger el toldo siempre que se salga de casa o se vaya a dormir, y automatizarlo con sensor para los días de racha imprevista. La clase de resistencia protege durante el uso; la costumbre de recoger protege el resto del tiempo.

Qué documentación debe exigir

Con la instalación terminada, el instalador debe entregar la declaración de prestaciones del sistema con su clase de viento, el certificado de instalación con el detalle de anclajes, el manual del motor y la garantía por escrito con los plazos de cada componente. Si falta alguno de esos cuatro papeles, pídalo antes de pagar la última factura: son los que le permitirán reclamar si algo falla y los que su aseguradora le pedirá tras un temporal.


Haágalo bien desde el principio

Llevamos desde 1998 fabricando e instalando en la provincia de Málaga, con taller propio y equipo en plantilla. Si quiere una recomendación honesta para su caso, escríbanos o llámenos al +34 643 850 365. La visita técnica no tiene coste y el presupuesto es cerrado.

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